martes, 31 de julio de 2012

Hobbies: caminos de sentimientos


Mis hobbies siempre han sido cosas tranquilas. Aunque también de vez en cuando me guste pasarlo bien tonteando y moviéndome, siempre he sido de cosas que no requieren mucha gente alrededor y/o desgaste físico. Supongo que lo de estar a solas con tus pensamientos es algo que siempre ha sido vital para mí, aunque a veces lo único que ocupe la mente sea un paisaje monocromo y sin cosas concretas en las que pensar. Quizás por eso me gusta hacer lo que me gusta, porque me siento cómoda con la tranquilidad y compañía de solo yo misma. Al menos hasta ahora lo había pensado así. Sin embargo hoy algo (más bien dicho, alguien) ha hecho volver a replanteármelo. Curiosamente ese alguien no es más que un desconocido con el que tan solo he intercambiado un par de frases, en su mayoría las típicas de recién conocidos ("Qué tal", "Qué te gusta hacer", etc.). No sé cómo hablando de todo en general, me ha dicho que le parece increíble lo de que aprenda a tocar el piano por mi cuenta, de oído (aunque tampoco es nada del otro mundo), y también ha añadido que además cree que se me da bastante bien dibujar (dejé varios dibujos a la vista). Con todo ha llegado a la conclusión de que soy creativa, y me ha preguntado algo que me ha dejado pensando: ¿Hay algún motivo por el que te guste tanto hacer esas cosas?
Siempre he pensado que no hay un por qué exacto de los gustos de cada uno. Simplemente te gusta, la cosa en sí (que para otros no es de interés), para ti sí lo es. Y ya.
Pero pensando en ello, creo que hay algo más... no es solo atracción, sino que hay algo más: identificación. Para que algo te guste, y más si llega a convertirse en hobby, tiene que haber algo en ello que te haga disfrutar practicándolo. Que se vuelva parte de ti de alguna forma. Si uno se pone a pensar en ello, no es difícil ver con qué nos sentimos a gusto cada uno. En mi caso, si empiezo a nombrar algunos de los hobbies que tengo, puedo ver claramente qué es lo que hace identificarme con ellos, o formar parte: la expresión de sentimientos.
Soy una persona muy tímida, siempre lo he sido, aunque con el paso de los años va disminuyendo poco a poco y en diferentes grados según el tipo de persona. Cuando era pequeña me costaba mucho relacionarme con desconocidos, sobre todo con más mayores que yo. Aunque fueran de mi familia, siempre les hablaba solo si ellos me preguntaban algo, y de forma muy breve. Además, la mayoría de las veces tenía que repetir la respuesta más de una vez porque no hablaba muy fuerte y les costaba entenderme bien. Solía esconderme detrás de las piernas de mis padres, sobre todo de mi padre, me daba mucha seguridad. Y siempre iba cogida de su mano. Hoy mismo sigo recordando muchas de las vivencias que he tenido relacionadas con no ser capaz de hablar mucho con los demás. Y no solo eso: recuerdo casi a la perfección los pensamientos que tenía en aquel preciso momento, o cuando ya estaba durmiendo en la cama. ¿Por qué no puedo mostrarles cómo me siento? Sé al 100% que estoy feliz y no puedo decirles algo tan simple como eso... o ¿Por qué a ellos les cuesta tan poco? ¿Cómo lo hacen para estar hablando todo el tiempo?
Soñaba muchas veces que le decía lo que sentía a mis amigas del colegio y me sentía en las nubes. Era algo que necesitaba sacar de mi interior, me sentía segura y mejor después de hacerlo. Pero al despertar todo volvía a lo mismo, no me salía. Opté por no forzar y dejar que quien quisiera, que me aceptara así. Afortunadamente he contado con amigos muy amables~

¿Y qué tiene que ver este enrollamiento con los hobbies? Como he dicho, todos se basan en lo mismo: la expresión de sentimientos.
Dibujar, escribir, tocar instrumentos... No son 3 cosas diferentes entre ellas y juntadas por casualidad. Tampoco yo he elegido por mí misma que me gusten, nadie puede obligarse a que algo le atraiga. Simplemente puedo expresar a través de ellas muchas cosas que de otra forma no podría, como hablando. Cuando me traiciona el lenguaje oral, suelo recurrir al escrito. Cuando siento una mezcla de sentimientos, la música me ayuda. Cuando tengo sueños y/o preocupaciones, tanto puedo recurrir al dibujo como a la música, como a todo junto. Depende del momento, me apetece algo y a través de ahí fluyen los sentimientos. Son como... caminos diferentes, como rutas a las que pueden optar los sentimientos antes de salir al exterior. ¿Voy en barco, avión, tren...? Dependerá del momento. Creo que el ser humano es muy afortunado, tiene mil y una posibilidades para comunicarse y al mismo tiempo pasarlo bien si su propio cuerpo no le basta. Ojalá no se pierda el encontrar esas cosas que nos ayuden, si se cultivan pueden hasta llegar a sernos de utilidad.
Habrá gente que disfrute haciendo surf, otros patinando, otros cantando, bailando, cocinando, viajando... ¡Cualquier cosa puede hacernos sentirnos a gusto e identificados! Y los beneficios que aporta son muy valiosos, así que creo que es bueno ir probando varias cosas y cultivarlas~

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Cambiando un poco de tema~

Hoy por fin me he comprado otro libro del señor Murakami *-* Mi intención era coger "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo", pero al final me he decantado por "Kafka en la orilla". Quería que fuera un libro grueso, ambos lo son, pero al final me ha llamado más la atención el segundo. Aunque el otro lo leeré en un futuro, eso seguro~
Y ya que hemos ido mi hermana y yo por Barcelona a mirar tiendas, además han caído unos auriculares muy monos *u* Necesitaba unos pequeños, para ir en tren o así, para cuando no llevo los grandes. Y en una tienda habían rebajas con un montón de variedad de productos, así que no me lo he pensado dos veces.


¡Ah! Estos días estaré actualizando el blog de Sandra, ya que ella estará en Osaka y le será más difícil. Así que cuando tenga material andaré por allí, os recomiendo echarle un vistazo ^^
Desde aquí te mando un abrazo muy fuerte y espero que disfrutes muuucho :D
¡Que vaya muy bien, Sandra!

¡Pues nada!
Me voy a seguir viendo los Juegos Olímpicos, me gustan mucho~ ^^

Gracias por la visita~

¡Un abrazo!

martes, 24 de julio de 2012

El Monasterio de Piedra


El primer sitio donde nos alojamos estas vacaciones fue una sorpresa que nos tenía preparada mi padre. En un principio íbamos a estar de camino a Ávila en coche sin parar, pero para no hacer el trayecto tan pesado, al final mi padre había decidido hacer noche en Zaragoza. No es que pillara exactamente de camino (tuvo que desviarse un poco de la ruta), pero lo disfrutamos mucho y cogimos fuerzas para al día siguiente seguir hacia Ávila, donde nos alojamos más días.

Lo que llama la atención del hotel y sus alrededores es que sea tan verde a pesar de estar por el centro de España. De hecho, hasta llegar allí, todo el camino habían sido paisajes planos, iguales, secos y de poca vegetación. Nadie podía imaginarse dar con un "oasis" así~
Tal como su nombre indica, tiempo atrás fue un monasterio, pero antes de eso había sido la residencia de unos reyes que lo cedieron a los monjes con tal de divulgar y preservar el cristianismo por los alrededores.
Tampoco me pararé mucho en su historia, para ello dejo la web oficial por si alguién está interesado/tiene curiosidad: Web del Monasterio de Piedra

Los alrededores del monasterio y restaurantes que habían eran preciosos y fresquitos, llenos de árboles y ríos. Además, había una ruta donde podías ver cascadas, lagos y muuucha vegetación, así como aves rapaces, una de las principales atracciones del lugar.

Fotos que tomamos:



Nada más llegar quisimos hacer la ruta de las cascadas y el lago que decían que había por allí, así que entramos. Al llegar, nos hicieron un montón de fotos en familia, entre ellas con un búho en el brazo individualmente, a mis hermanos y a mí. Luego podíamos volver y comprarlas, pero solo nos quedamos con 2, nos reíamos de lo poco fotogénicos que somos xD
Como vimos que por ahí rondaban las aves rapaces, fuimos a verlas antes de ponernos a hacer la ruta. Estaban expuestas al aire libre, cogidas por una cuerdecita en una pata, para que no se escaparan. Estaban muy tranquilas y fue bonito verlas de tan cerca~ Sobre todo al águila calva o al búho real, que no se ven todos los días:




Mi hermana siempre había querido ver el águila calva de cerca, así que estaba en una nube~

Ya de camino a la ruta, que duró lo suyo, disfrutamos un montón del paisaje que nos rodeaba, era una pasada *-*

Algunas fotos que tomamos:



Después de ver la cascada iris, de la primera foto, llegamos a la cascada cola de caballo. Para llegar a ella tuvimos que entrar por unas cuevas bastante profundas y estrechas, pero transitables. Valió la pena, vaya si valió...



Y si desde las ventanitas de la cueva era bonito, al llegar a bajo del todo de la cueva ya fue el remate:


¡Lo más curioso de todo es que llovía! El agua que iba cayendo de la cascada se filtraba y creaba como una lluvia interior, impresionante. Para llegar al camino que nos llevaría a la salida, tuvimos que pasar corriendo porque parecía una ducha xD Eso sí, estuvimos un buen rato contemplando el interior de la cueva, el agua tenía una variedad de azules que asombraba...

Al salir, nos quedaba llegar al Lago de Espejos. Para ello tuvimos que andar un trozo más, pero al estar rodeados de tanta vegetación, sombra y paisajes verdes (y afortunadamente sin demasiados bichos), se hizo muy ameno.
Y por fin llegamos al lago:



¡Era enorme! Y el agua transmitía una sensación de paz al estar tan lisa...
Cruzando el puente ya nos dirigíamos al final, que era por donde habíamos entrado. Curiosamente, habíamos dado una vuelta entera al lugar sin habernos dado cuenta. Eso sí, antes de llegar, el paisaje no tenía precio. ¡Todos los rincones eran para pararse y hacer una foto!




Ya de regreso al hotel y después de dejar las maletas, ¿dónde podíamos ir, si no?
¡A la piscina! x3
Y la cara que se nos quedó al verla no fue para menos:


Sentó bien refrescarse un poco~

Y ya para terminar, unas cuantas fotos del interior. Se conserva el aspecto de monasterio:





La verdad es que fue un lugar memorable, vale mucho la pena visitarlo ^^
Quizás lo que menos me gustó fueron algunos jardines interiores y pasillos, ya que conservaban tanto el estilo del monasterio, que daba mal rollo a veces toparse con figuras de santos o imágenes x) Pero en fin, manías mías xD

¿Habíais estado alguna vez? ¿Hay algún sitio parecido que os gustó mucho? :)
Hoy estoy preguntona, jaja


¡Me marcho por hoy!
Un abrazo fuerte~

jueves, 5 de julio de 2012

La lluvia.


Miles de gotas precipitándose hacia la tierra de forma continua, todas al mismo tiempo. Un proceso imparable, inevitable, a la par que necesario. Todo provocado de forma totalmente natural: nubes que van formándose poco a poco y terminan por convertirse en un gran cúmulo de elementos que, empujados por su propio peso, ya no pueden seguir suspendidos en el aire y a consecuencia, caen. Las nubes se van vaciando, el suelo cada vez se humedece más y aunque haya zonas donde se formen territorios resbaladizos, otras superficies se sienten más vivas. El tiempo sigue corriendo y cada vez cae menos agua. La nube se vacía del todo y finalmente, desaparece. Sin dejar rastro. ¿Se acordará alguien de ella? No es necesario, su única función era vaciar todo lo que contenía en su interior, tanto en tierras con sed de agua como en las que no. Quizás era eso lo verdaderamente importante: el proceso de vaciar su interior, no su permanencia. Visto así parece algo obvio, no es más que un fenómeno meteorológico, natural. Algo ajeno a nosotros. Pero, ¿qué pasa si ese mismo fenómeno se produce muy cerca de nosotros? Más aún, en nosotros mismos.

Las lágrimas.

En realidad no son más que gotas de lluvia a pequeña escala, depositadas en nubes conocidas como pensamientos, los cuales se posan en una atmósfera a la que podemos llamar mente. El proceso que se sigue es el mismo: en nuestra mente hay días de sol, de viento, nocturnos… pero también van llegando elementos que si se dejan pasar de largo, se van acumulando. Algunas personas no dejan que eso pase y hacen limpieza con tiempo, crean su propio “invernadero” donde llueve de forma más previsible. Pero otras personas, por miedo a encontrarse con los nubarrones frente a frente, no detienen el proceso y dejan que suceda de forma natural. Algunos incluso piensan que esas nubes grises en realidad son pasajeras, pero se equivocan. Un día, de repente, la lluvia cae, aunque “la gota que colma el vaso” sea algo minúsculo. Miles de lágrimas se precipitan a lo largo de las mejillas a velocidad y frecuencia continuas, como si llevaran demasiado tiempo encerradas en la nube. Es entonces cuando uno se da cuenta que en realidad había mucho que vaciar: cosas que aparentemente eran simples, solo habían provocado que ese cúmulo creciera y que al final todo terminara ahí, en la nube, mezclándose con las demás gotas. ¿Por qué no me paré a solucionarlo antes? Tampoco era tan imposible. Quizás es más fácil huir y no mirar de frente, seguir por el camino equivocado con tal de no mirar a la realidad cara a cara. Lo que pasa es que hay algo que sigue ahí: la conciencia. Nunca se huye de algo totalmente, parece que en realidad estamos hechos para afrontar lo que se nos vaya cruzando en el camino. Si está ahí es porque realmente podemos superarlo, o al menos no dejarnos vencer por ello. Pero somos humanos, tropezamos muchas veces incluso sabiéndolo de antemano. Parece que a veces evitemos el intentar aprender del error, y encima seguimos queriendo evitar llorar. El buen tiempo llegará cuando, a diferencia del fenómeno meteorológico, podamos conseguir por nosotros mismos que las nubes de lluvia no sean grandes y negras. Cuando obtengamos una lluvia refrescante y limpiadora, no un diluvio que solo provoque destrozos. Llorar es bueno, así como la lluvia, es algo necesario de vez en cuándo. Debemos dejar que pase, que las nubes se vacíen totalmente y así dejar que desvanezcan. Pero un consejo: No dejéis que haya cosas que hagan que esté nublado constantemente, y más si es por uno mismo, como la inseguridad. No dejéis que la lluvia entonces venga en forma de monzón, que se queda por unos meses de forma ininterrumpida. Solo formará territorios resbaladizos que entorpecerán el camino, y quizás hacen que el corazón empiece a llenarse de moho. Cuando notéis que se nubla, no paséis de largo, no esperéis a que llueva para empezar a buscar un refugio. Simplemente tened siempre a mano un paraguas y pasead tranquilamente, será algo pasajero.




Yo, como siempre, con las prisas olvidé el paraguas encima de la mesa. Y eso que por la ventana se asomaba el mal tiempo.


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Textos fruto de noches de insomnio, nada importante.