jueves, 5 de julio de 2012

La lluvia.


Miles de gotas precipitándose hacia la tierra de forma continua, todas al mismo tiempo. Un proceso imparable, inevitable, a la par que necesario. Todo provocado de forma totalmente natural: nubes que van formándose poco a poco y terminan por convertirse en un gran cúmulo de elementos que, empujados por su propio peso, ya no pueden seguir suspendidos en el aire y a consecuencia, caen. Las nubes se van vaciando, el suelo cada vez se humedece más y aunque haya zonas donde se formen territorios resbaladizos, otras superficies se sienten más vivas. El tiempo sigue corriendo y cada vez cae menos agua. La nube se vacía del todo y finalmente, desaparece. Sin dejar rastro. ¿Se acordará alguien de ella? No es necesario, su única función era vaciar todo lo que contenía en su interior, tanto en tierras con sed de agua como en las que no. Quizás era eso lo verdaderamente importante: el proceso de vaciar su interior, no su permanencia. Visto así parece algo obvio, no es más que un fenómeno meteorológico, natural. Algo ajeno a nosotros. Pero, ¿qué pasa si ese mismo fenómeno se produce muy cerca de nosotros? Más aún, en nosotros mismos.

Las lágrimas.

En realidad no son más que gotas de lluvia a pequeña escala, depositadas en nubes conocidas como pensamientos, los cuales se posan en una atmósfera a la que podemos llamar mente. El proceso que se sigue es el mismo: en nuestra mente hay días de sol, de viento, nocturnos… pero también van llegando elementos que si se dejan pasar de largo, se van acumulando. Algunas personas no dejan que eso pase y hacen limpieza con tiempo, crean su propio “invernadero” donde llueve de forma más previsible. Pero otras personas, por miedo a encontrarse con los nubarrones frente a frente, no detienen el proceso y dejan que suceda de forma natural. Algunos incluso piensan que esas nubes grises en realidad son pasajeras, pero se equivocan. Un día, de repente, la lluvia cae, aunque “la gota que colma el vaso” sea algo minúsculo. Miles de lágrimas se precipitan a lo largo de las mejillas a velocidad y frecuencia continuas, como si llevaran demasiado tiempo encerradas en la nube. Es entonces cuando uno se da cuenta que en realidad había mucho que vaciar: cosas que aparentemente eran simples, solo habían provocado que ese cúmulo creciera y que al final todo terminara ahí, en la nube, mezclándose con las demás gotas. ¿Por qué no me paré a solucionarlo antes? Tampoco era tan imposible. Quizás es más fácil huir y no mirar de frente, seguir por el camino equivocado con tal de no mirar a la realidad cara a cara. Lo que pasa es que hay algo que sigue ahí: la conciencia. Nunca se huye de algo totalmente, parece que en realidad estamos hechos para afrontar lo que se nos vaya cruzando en el camino. Si está ahí es porque realmente podemos superarlo, o al menos no dejarnos vencer por ello. Pero somos humanos, tropezamos muchas veces incluso sabiéndolo de antemano. Parece que a veces evitemos el intentar aprender del error, y encima seguimos queriendo evitar llorar. El buen tiempo llegará cuando, a diferencia del fenómeno meteorológico, podamos conseguir por nosotros mismos que las nubes de lluvia no sean grandes y negras. Cuando obtengamos una lluvia refrescante y limpiadora, no un diluvio que solo provoque destrozos. Llorar es bueno, así como la lluvia, es algo necesario de vez en cuándo. Debemos dejar que pase, que las nubes se vacíen totalmente y así dejar que desvanezcan. Pero un consejo: No dejéis que haya cosas que hagan que esté nublado constantemente, y más si es por uno mismo, como la inseguridad. No dejéis que la lluvia entonces venga en forma de monzón, que se queda por unos meses de forma ininterrumpida. Solo formará territorios resbaladizos que entorpecerán el camino, y quizás hacen que el corazón empiece a llenarse de moho. Cuando notéis que se nubla, no paséis de largo, no esperéis a que llueva para empezar a buscar un refugio. Simplemente tened siempre a mano un paraguas y pasead tranquilamente, será algo pasajero.




Yo, como siempre, con las prisas olvidé el paraguas encima de la mesa. Y eso que por la ventana se asomaba el mal tiempo.


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Textos fruto de noches de insomnio, nada importante.

6 comentarios:

  1. Hola!!!!! (*^____^*)
    muchas gracias por tu comentario!!!!
    siii, la verdad que el regalo que me hizo mi amigo desde japón, fue una cosa maravillosa, aunk a simple vista parezca algo simple tiene un gran sentimiento!! la verdad esk me hizo muchísima ilusión su regalo!!

    me ha encantado tu entrada!!!! wooow tienes una manera de contar las cosas, que todo aquel que empieza a leer no puede dejarlo hasta que termine de leerlo!!!! creo que ya te lo dije en una ocasión, pero no me cansare de repetirlo, me encanta como escribes, tus reflexiones, tus pensamientos,... hacen que reflexiones muchísimo sobre aquello que me rodea!!! realmente tienes una gran capacidad para la escritura!!!!!

    un beso wapa!! espero que tengas una buena semana!!!!!

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  2. Hola Patriiii!!

    Mujeeeer!!! como te ve así te doy que te ciego eh?? (espero que haya suficiente confianza para decirte eso XD)
    porque ya me imagino por dónde van los tiros, si es sobre lo que hablamos creo que ya te dije lo que yo pensaba...
    de todas formas no siempre es posible guardarlo todo o explotar...las frustraciones suelen jugar malas pasadas y a veces es como quien deja un grifo abierto y no una lluvia,a veces simplemente van resbalando.
    Supongo que es inevitable, yo soy de las de grifo XD aunque a veces vale más en el momento y sentirte un poco mejor, yo creo
    e incluso a veces es inevitable, es una forma de depurar como digo yo, después los sentimientos se vuelve un pelín más positivos.
    Y como dice arriba Rocío, escribes siempre genial, te expresas muy bien y si necesitas enfadarte, enfádate Patri, porque a veces si no la gente se te sube a la chepa ya túh sabeh XD
    (qué broma más típica esta ya XD)

    Un beso muy fuerte y siento ser tan breve esta vez!!!

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  3. Me ha encantado el post... sinceramente no creo que haya manera de "regular" los sentimientos, o la "acumulación" de los mismos. Se puede aprender a tomarse las cosas de una manera u otra, puedes aprender a ver llegar a la gente y sus intenciones... pero casi siempre en base a la experiencia, a tropezarse con esas cosas y estamparse con la pared.
    Sobretodo se aprende a levantarse tras eso, a recapitular que se ha aprendido, en que se ha fallado (si hemos "aportado" nuestro granito de arena en que algo no acabe bien) directa o indirectamente.
    A eso es a lo máximo que al menos yo puedo aspirar, pero es imposible evaporar las frustraciones, los pequeños enfados... porque si se guarda termina explotando. Hay gente que por su manera de ser no se guarda nada por lo que va de tropiezo en tropiezo...o gente que se lo guarda hasta que estalla. Pero no creo que eso es algo que se pueda elegir o aprender. Somos como somos y dependiendo de eso evolucionamos...y sentimos.
    Toma ya que rollazo acabo de soltar sin decir nada... parezco un político xDDD
    Nos leemos!!!

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  4. Ah! no se donde ponerlo -y igual ya lo sabes xD- pero el domingo por la tarde hacen un concirto de LangLang, no se la hora exacta, pero si ví que ayer lo anunciaban n_n

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  5. Me gusta tu escrito, tienes una manera muy fluida de contar lo que sientes xD
    Yo soy de esas que acumulan cosas y a pesar de estar mal sonrío como si nada y después llega como dices la gota que colma el vaso y BOOM exploto. Aún así intento poco a poco no acumular si no ir soltandolo paulatinamente, peero no tengo un regulador xD es una ardua tarea jejeje.

    Sigue escribiendo cosas tan bonitas ^-^

    Besines~~

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  6. Hola Patri! :)
    Tu entrada como siempre me ha gustado mucho y me ha incitado a pararme a reflexionar un poco sobre lo que hablas. Lo que pensaba decirte ya lo han dicho los demás en sus comentarios. Creo que ya te comenté que siempre logras expresarte en papel (bueno, en este caso en la pantalla) de una manera increíble º^º La impresión que me da es esa, que consigues hacer llegar a la persona que está leyendo tu escrito lo que sientes de verdad, y sinceramente yo pienso que eso es algo de lo que estar orgulloso/a ò.ó

    Yo soy el tipo de persona que va acumulándolo todo durante mucho tiempo, aunque al final, por supuesto, acabo por soltarlo todo a la vez. Durante ese tiempo se pasa mal, pero al menos sé que después estaré completamente desahogado y cobraré fuerzas para empezar otra vez ^^

    No conozco la situación, pero al menos espero que no hayas estado mal. Y recuerda no olvidar más el paraguas ;) Estoy seguro que ahora todo fluirá más tranquilamente.

    Muy profundo el texto, de verdad. Un abrazo ;)

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