jueves, 24 de abril de 2014

Escribir

Da igual cómo seas, cómo pienses, cómo te tomes la vida, cómo reflexiones. Da igual incluso quién seas. Escribir es aquello a lo que cualquier persona puede acceder sin necesidad de experiencia o incluso formación (dejando de lado el saber escribir mínimamente, con lo que enseñan en el colegio).
Creo que escribir es, aunque suene un poco extraño, lo más parecido a dibujar. Y no requiere tanto 'talento' o 'facilidad' (aunque haya quien le guste recrearse escribiendo de forma bonita). Es decir, no importa cuánto haga que escribes, cuánto tiempo le hayas dedicado o cuán grande sea el 'don'. Ni siquiera importa tu 'estilo'. Simplemente empiezas a escribir, y con cada palabra, cada línea, cada párrafo... dibujas un mundo que, por pequeño que sea, gobiernas tú. Tú pones los límites, tú decides cuán profundo llegar o cuántos detalles aportar. Decides cuándo darle un toque frío o cuando rociarlo con un poco de calidez. Haces pausas, retomas la marcha, dejas espacios en blanco, vuelves a empezar. Abres los ojos de quien lee, cierras la ventana cuando ves que es momento de terminar. Eres libre. Y nadie puede cuestionarte lo que has puesto, porque es tuyo. Da igual si existe o no en el mundo real.


Escribir no solo crea mundos, sino que permite que otros se adentren en él, aunque ni siquiera nos conozcamos. Permite que, además, cada uno lo perciba de una forma determinada. De nuevo, la interpretación es algo totalmente libre. Por muy concreto que parezca. Y al dejar que otros se adentren, permite ser compartirlo, lo que, de alguna forma, lo hace un poco más real.

Es curioso, escribir y dibujar evocan imágenes, pero cuando lees el proceso es aún más complejo. Ya no es solo captar una imagen. Primero tienes que pasar de ver un mero grupo de letras a escuchar un mensaje en tu mente, que posteriormente proyectará una imagen en tu interior. Y dependiendo de cómo esté escrito, la forma que irá tomando será de una manera u otra. Es totalmente impredecible. Nunca sabes cómo es el resultado final hasta que no terminas de leer. Quizás ahí es donde está la magia: en el proceso de creación de una imagen, en recrearse en los detalles. No solo percibir el resultado final, como con un dibujo terminado.

Escribir, además, como el dibujar, permite expresar. Es como ver más allá de un cuadro y no quedarse con la imagen superficial, sino percibir el sentimiento que se ha puesto en él. Da igual si estás feliz, si el texto es triste, podrá hacer que percibas al menos una parte de ese sentimiento. Aunque en ese momento no estés presente, cuando alguien lo lea, será partícipe de esas palabras. Ya no estará preso en tu interior. Por un momento, todo aquello que parecía no tener sentido en tu mente, por escrito logrará entenderse un poco mejor. Los problemas, dudas, miedos y demás pesarán menos, estarán menos enredados. Simplemente por plasmarlo por escrito. Y si eso no es suficiente, solo con escribir o leer palabras positivas podremos sentirnos algo mejor. Así que, ¿por qué no? De vez en cuando, pongamos nuestros pensamientos por escrito. No hace falta que hayan testigos, solo plasmarlos y que los veamos desde fuera de nuestra mente.


Si no te gusta lo que ves, dibuja un nuevo mundo con palabras. Dale forma, profundidad, coloréalo como quieras. Pon tú mismo las reglas, crea escondites que tú solo conozcas.
Si tienes tres mil dudas dando vueltas por tu mente, escríbelas una a una. Recréate en ellas, pregúntate por qués sin respuesta. Terminarán perdiendo su fuerza.
Si tienes miedos, escríbelos. Táchalos, subráyalos, hazlos pequeños, escribe formas de combatirlos. Mira qué pequeños son y qué grande tu mano en comparación.
Si estás feliz, plásmalo y dale aún más brillo, que esa luz llegue a otras personas y puedan compartir esa felicidad. Espolvorea un poco de ilusión por lo que está por llegar y energía para el día de mañana. Que no se quede en algo efímero, que te haga querer intentarlo aunque tiemble el camino.

Si tienes una imagen en tu cabeza y no te ves capaz plasmarla en dibujo... escribe. Cobrará vida.
Aunque digan que 'una imagen vale más que mil palabras', hay sensaciones que no pueden concretarse en un instante.








Escribir es increíble. Pero si además lo juntas con el dibujo, se dobla el efecto. Debería volver a retomarlo. Lo echo de menos.
Pero de momento, para poner orden a mis pensamientos y cumplir lo que me decía mi abuelo, no dejaré de escribir. Es algo que necesito.