domingo, 11 de marzo de 2012

11th March

Sí, en España el 11-M es un día bastante oscuro... sigo recordando como si fuera ayer las imágenes que a cada momento invadían nuestras televisiones, periódicos, etc. La verdad es que fechas así hacen que pese a mi optimismo, sienta pena por el mundo en el que nos encontramos...

Pero hoy no vengo a reflexionar sobre ello. Hoy, a parte de el dicho siniestro que sucedió hace años en Madrid, un año atrás un país también se vio afectado por algo que seguramente no olvidarán jamás. Y esta vez, ni siquiera puede echársele culpa a un ser humano. ¿Contra qué descargamos nuestra ira, decepción y desesperación, entonces? Simplemente contra nada. Entonces lo que cuenta es cómo tomárselo y qué medidas tomar de ahí en adelante. Puede que algo tan grande como es un gran terremoto seguido de un devastador tsunami sea imposible de abarcar.


(Diferentes paisajes de Japón. Se me hacía inconcebible que un país con tanta belleza pudiera echarse a perder...)

Parece un daño demasiado grande, demasiado fuera de nuestro mero alcance humano. Pero la solución no siempre tiene porqué empezarse por los hechos, sino por la actitud. Y ahí quería llegar.
¿Cuánto podemos aprender del admirable ejemplo de los japoneses? Podría definir su actitud con una sola palabra: Impecable. Simplemente. Pese a todo el dolor, angustia, desesperación, desconcierto, miedo y tristeza... hay algo que nunca ha desaparecido del corazón de sus gentes: la esperanza. Desde el minuto cero múltiples personas se pusieron manos a la obra, yendo poquito a poco, sin perder la esperanza mientras, con paciencia, intentaban volver a reconstruirlo todo. Al principio parecía una tarea interminable, pero gracias a la solidaridad de sus ciudadanos y de muchos voluntarios extranjeros, la tarea ha ido siendo más llevadera. Es increíble ponerse a comparar 2 imágenes del día del tsunami y de varios meses después. Nadie se dio por vencido en ningún momento, han trabajado incansablemente y a día de hoy aún se sigue luchando para que la situación poco a poco vuelva a la normalidad. Ha habido muchas pérdidas, tanto como humanas como para la propia riqueza y prestigio del país. Ha habido situaciones peligrosas, incluso temor a ver el poderoso imperio del sol naciente hundiéndose. Pero siguen adelante, como si de un mero terremoto más se tratara. La gente ha sufrido, pero eso no ha liderado su actitud. Han llorado, pero no se han ahogado en sus propias lágrimas. Han mirado atrás con tristeza, pero no han dejado de tener su cabeza en alto. Su corazón ha sido capaz de sobrevivir incluso a un ataque externo como es el de una catástrofe natural.


(Proceso de restauración. Once meses después de la catástrofe.)

Les admiro. Muchísimo. Después de ese día lo sigo haciendo cada día más. Y lo mismo pasa con mi amor por ellos. Ya les amaba, pero desde entonces, aún más cada día. Porque me han dado una lección, tanto moral como emocional. Sabía que era un país importante para mí, pero después de eso me di cuenta de que ese afecto era más profundo de lo que creía... No se basaba simplemente en atracción hacia aspectos culturales aleatorios. Es algo que abarca a algo más grande, a todo su conjunto en sí mismo. Cuando no cesaban de caer lágrimas y mi estómago parecía hundirse en mi interior, noté que una parte de mí estaba con ellos, pese a la distancia y las aparentes diferencias entre nuestros países. Sentía casi tanta tristeza como si hubiera pasado aquí mismo. Incluso se me pasó por la cabeza la idea de que podría a llegar a desaparecer... y casi no podía pensar de la tristeza que sentía.
Pero en mi interior, supe que sabrían salir adelante. Lo deseé con todas mis fuerzas, al menos. No dejé de orar por todos ellos, tanto afectados directos de la zona, como a ciudadanos de ciudades alejadas. Por todo Japón, vaya. Y en un día como hoy, sigo haciéndolo. Ya no tanto para que encuentren una solución (que también), sino para que se sientan reconfortados, que no se vean solos. Que sepan que hay mucha gente que les apoyamos y queremos. Porque con cosas así, se dejan de lado politiqueos y diferencias superficiales. Es entonces cuando, desde la distancia, les alargamos nuestra mano y les ofrecemos nuestro apoyo, totalmente desinteresado y por puro afecto.

Puede que, tal y como están las cosas, el futuro depare nuevas fechas oscuras... pero si de ellas sacamos una enseñanza y estamos todos unidos, nada será imposible.
Porque, al fin y al cabo, estamos todos bajo el mismo cielo.




Hace un año, varios días después también les dediqué un texto en este blog. Más que nada era una confesión de sentimientos, mezclados con tristeza y tratando al mismo tiempo de hacerles llegar algo de mi apoyo.
Por si alguien se aburre/tiene curiosidad, dejo el link: http://puppycake.blogspot.com/2011/03/japon-ese-pequeno-archipielago-situado.html

Y también dibujé algo (aunque no me quedé conforme con el resultado xD).



Básicamente lo que quería transmitir es esperanza, intentar que no perdieran su sonrisa porque esa fuerza es lo que les sacaría adelante.


Por hoy nada más~
Un especial consuelo hacia las víctimas del 11-M de España.


¡Pasad una buena semana!